De qué manera “lesbiana cis” y “hombre gay cis” ponen de manifiesto la homofobia del movimiento transgénero

He visto a personas transgénero usar los términos “lesbiana cis” y “hombre gay cis”. Explico aquí cómo esos términos ponen de manifiesto la homofobia que está en el centro del movimiento transgénero.

Para revisar el uso de la palabra “cis” podemos asomarnos a la definición que da Julia Serano:

«Cis, Cisgénero, Cissexual: etiquetas que promueven los transactivistas para describir a la gente que no es trans, transgénero o transexual, respectivamente. Yo propuse estas palabras (en particular “cissexual”) en mi libro Whipping Girl, expliqué su origen y la lógica detrás en Outspoken, pp. 91-97 y analicé las diferentes maneras en que se emplean esos términos (o se emplean incorrectamente) en Outspoken, pp. 257-268, 269-282.»

Podemos asomarnos de nuevo a Serano para una definición de “transgénero”:

«Transgénero: el término aglutinante más comúnmente aceptado para referirse a la gente que transgrede las normas de género o de alguna manera desacata las categorías de género tradicionales. Los activistas de la década de 1990 propusieron este término para aglutinar a los transexuales, los travestis, los artistas del drag, las mujeres butch, los hombres femeninos y la gente andrógina, intersexual, no binaria y quizá otras (como se analiza en Outspoken, pp. 257-268). Si bien con la palabra se buscaba incluir a todas las personas con variantes de género (con la esperanza de organizar la mayor coalición posible para impugnar el género binario), algunas personas o subgrupos se han resistido a ser incluidos en la etiqueta (véase, p. ej., Whipping Girl, p. 26; Outspoken, pp. 179-188), mientras que otros que se identifican con el término han intentado excluir a otros subgrupos e impedir que usen la etiqueta o sean incluidos en ella (p. ej., algunos han puesto objeciones a la inclusión de intérpretes drag y otras personas no transexuales que no se conforman con el género). Desafortunadamente, a mucha gente de la corriente cis dominante le falta conciencia de la amplia coalición de identidades que existen bajo el paraguas transgénero y equivocadamente equiparan la palabra “transgénero” con los transexuales (aunque estos últimos no son sino un subgrupo). Por esta razón, a veces en mis escritos uso la frase “espectro transgénero” para subrayar esta diversidad de género, aunque podría decirse que es redundante. Los activistas contemporáneos normalmente sostienen que “transgénero” sólo debería usarse como adjetivo (no como sustantivo ni verbo), y que no deberíamos referirnos a los individuos como “transgénero” ni “transgenerado”, aunque hasta mediados de la década de 2000 los transactivistas rutinariamente empleaban estas variantes (p. ej., véase Outspoken, pp. 322-323, nota 31).»

Un ejemplo de norma de género es el sexo de tu pareja, pues el género valora la heterosexualidad por encima de la homosexualidad: por ejemplo, a las niñas se las socializa para ser amas de casa, esposas y madres, y a los niños para ser los sostenes de la familia, esposos y padres. Desde temprana edad se nos enseña a abrazar las relaciones heterosexuales como un ideal, y esto es parte fundamental de una socialización de género “normal”.

Stonewall UK usó a los homosexuales como cabeza de turco.

En ocasiones hay también una hostilidad explícita hacia la gente trans de parte de lesbianas, gays o bisexuales cisgénero (aquellos cuya identidad de género coincide con el sexo que les asignaron al nacer). Hace falta también una aceptación universal de que las identidades trans son válidas.

Las lesbianas y los hombres gay transgreden la norma de género heterosexual fundamental porque sus parejas sexuales y románticas son personas del mismo sexo. Por lo tanto no existen las “lesbianas cis” ni los “hombres gay cis”. Con este uso de “cis”, las personas transgénero, que a menudo son hombres heterosexuales, pretenden imputarles un mayor privilegio de género a los homosexuales que a los heterosexuales. Como cualquiera que alguna vez haya sido víctima de golpizas, insultos o acoso por ser homosexual, esto es una completa falsedad.

Atribuirles “cis” a lesbianas (y a hombres gay) hace caso omiso de lo que significa ser homosexual; los términos “lesbiana cis” y “hombre gay cis” subestiman lo que significa ser homosexual, de modo que asociar “cis” con lesbianas u hombres gay es homófobo.

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